Si el otoño hablara, contaría las historias de los árboles que se despojan de su ropaje de verdor , dejando al descubierto la belleza desnuda de su esencia. Narraría la valentía con la que se desprenden de lo conocido, abrazando la incertidumbre de la transformación. Revelaría los susurros del viento que lleva consigo las hojas caídas, cada una con una historia única y un mensaje de soltar lo que ya no sirve. Si el otoño hablara, nos recordaría que solamente al soltar nuestras hojas marchitas podemos abrirnos al abrazo cálido de nuevas oportunidades y a la posibilidad de florecer una vez más.


