Si pudieras ver lo que veo yo, conocerías el secreto que esconde cada suspiro del viento y cada destello de luz en la oscuridad, y entenderías por qué la poesía es el lenguaje del corazón que habla a través de los ojos.
Si pudieras ver lo que veo yo, te asombrarías de la profundidad que hay en lo simple y encontrarías el sentido que buscabas en lo que creías insípido.
Si pudieras ver lo que veo yo, sabrías que el amor no es una emoción, sino un estado de ser que se revela en cada brillo del sol, en cada arrullo del viento y en cada latido del corazón que late al unísono con la música del universo.
Si pudieras ver lo que veo yo, comprenderías que el amor es el hilo dorado que une cada imagen y cada color en el tapiz de la vida, y que sólo aquellos que lo tejen con devoción y ternura pueden descubrir la belleza oculta en cada momento.
Si pudieras ver lo que veo yo, sentirías el amor latente en cada rincón del universo, como si la creación misma fuese un acto de amor divino que solo puede ser apreciado por aquellos que tienen ojos para ver y un corazón dispuesto a sentir.
Si cerraras los ojos y vieras lo que veo yo, entenderías porque casi nunca uso reloj.
Si cerraras los ojos y vieras lo mismo que yo, sabrías que la noche no es oscuridad.
Si cerraras los ojos y vieras lo mismo que yo, entenderías que el mejor lugar es ese al que cuesta encontrar,
que lo imposible solo cuesta un poco mas,
que la distancia no es lo que impide llegar.

